5 lecciones clave para emprendedores y empresarios

5 lecciones para presidentes, gerentes y empresarios

A continuación ofrecemos cinco lecciones vitales para estimular el progreso efectivo de una empresa.

  1. Experimentar. Cuando haya duda, lo mejor es variar, cambiar, resolver el problema, aprovechar la oportunidad, experimentar, probar algo nuevo. Aunque no se pueda predecir exactamente cómo van a funcionar las cosas. Hacer algo. Si una falla probar con otra. Corregir. Ensayar. Hacer. Ajustar. Moverse. Actuar. Pase lo que pase, no quedarse quietos. La acción vigorosa, especialmente en respuesta a oportunidades inesperadas o problemas específicos del cliente, crea variantes.
  2. Aceptar que se cometerán errores. Como no es posible saber de antemano cuáles variantes resultarán favorables, hay que aceptar los errores y los fracasos como parte integrante del proceso evolutivo. Recuerda la frase clave de Darwin: “Multiplicarse, variar, dejar que vivan los más fuertes y mueran los más débiles”. Para que una empresa tenga una evolución sana, debe experimentar muchas veces (multiplicarse) y de diferentes formas (variar) conservar los productos, servicios, personas y estrategias que sirven (que vivan los más fuertes) y desechar los que no sirven (que mueran los más débiles). Lewis Lehr, ex presidente de 3M, dice: “El secreto, si es que lo hay, es desechar los fracasos apenas se reconocen, pero hasta los fracasos tienen su valor… Uno puede aprender de los éxitos, pero cuesta trabajo. Es más fácil aprender de un fracaso.
  3. Dar pasos pequeños. Desde luego, es más fácil tolerar el fracaso de un experimento si no es más que eso: un experimento, no un gran fracaso corporativo. Debes tener presente que pequeños pasos incrementales pueden ser la base de grandes virajes estratégicos. Si uno quiere producir un viraje estratégico importante en una compañía, podría empezar por volverse “revolucionario” y utilizar el poder de pequeños éxitos para influir en la estrategia global, pero si quieres hacer algo realmente “revolucionario” lo mejor podrías hacer es pedir permiso, o auto concedértelo, únicamente para “hacer un experimento”.
  4. Darle a la gente el espacio que necesita. Cuando se les da a los colaboradores suficiente espacio para actuar, nunca se sabe qué van a hacer… y eso es bueno. Aun cuando a los inventores del Post-it les costó trabajo convencer a sus colegas en 3M de que sus curiosas notitas adhesivas tenían valor, nadie les dijo nunca que abandonaran ese proyecto.
  5. Construir mecanismos eficaces. Si aspiras a convertirte en un héroe empresarial debes crear un nuevo negocio de éxito, con productos reales, clientes satisfechos y ventas que produzcan utilidades. Las buenas intenciones no bastan. No te limites a meter en una olla un puñado de gente inteligente a ver qué pasa. ¡Enciende el fuego debajo de la olla y revuelve vigorosamente!

@Emprendiendo
#VivoEmprendiendo

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