Todo lo que no sabías sobre tus Jeans

Hay modas difundidas por los modistos pero ignoradas por los compradores. Los desfiles de moda ya no sirven para vender los modelos exhibidos en ellos, sino la imagen de las firmas que luego venderán productos de masas. Lo que se muestra en las pasarelas es un vestuario divertido o absurdo, pero no apropiado para la vida cotidiana. La moda se crea cada vez más en la calle, surge de las necesidades de la gente, y luego es aprovechada por los modistos. Tal es también la historia de los jeans.

Hacia 1970, todos los tejidos podían teñirse con tintes tan duraderos como nunca antes; las ropas eran más baratas que nunca; cada cual podía, y debía, tener siempre algo nuevo. Se había iniciado la era del consumo. Los críticos de la cultura hablaban del “terror del consumo” y de la “sociedad del despilfarro”.

Entonces se originó el contramovimiento de los que rechazaban el consumo, cuyo signo de identidad eran los jeans gastados. Estos pantalones se convirtieron en símbolo del regreso a los valores verdaderos y duraderos.

Si Jesús hubiera vivido en aquella época, naturalmente habría usado Jeans.

Para quien encuentre blasfema esta idea: los pintores de todos los tiempos han pintado a Jesús como un igual a sus contemporáneos, y ¿qué otra cosa sino Jeans habría podido usar Jesús en 1970?

La demanda de los Jeans descoloridos se incrementó tan rápidamente, que el índigo, que entonces sólo la BASF producía, comenzó a escasear. Los creadores de moda tuvieron que imitar el azul descolorido con otros tintes. Cuando la producción de índigo se incrementó lo suficiente, nació la moda de los Stone-was-hed jeans (pantalones lavados a la piedra), que eran restregados con piedra pómez hasta adquirir una apariencia de usados. Este aspecto de prenda usada, creado de manera artificial, era mal visto por los fans de los auténticos jeans tejanos. Y así llegaron a venderse en boutiques de lujo tejanos Levi´s 501 realmente usados a un precio que cuadruplicaba el de los nuevos. El look raído alcanzó su punto culminante en torno a 1990 con pantalones desgarrados artificialmente –una perversión de los originalmente resistentes pantalones de trabajo que regresó en la primera década del siglo XXI.

Los jeans son un verdadera moda mundial desde que nacieron. Los llevan hombres y mujeres; viejos y niños pequeños; mendigos y millonarios; mujeres de limpieza y princesas; curas y criminales. Concebidos como prenda de trabajo, se convirtieron en prenda típica del tiempo libre, luego también fueron estilizados, incluso, con incrustaciones de diamantes.

Los jeans se usan en todas las partes del mundo –aunque hace un tiempo surgió una diferencia: estaban los jeans capitalistas y los jeans socialistas-. En los países del Este se teñían con el inalterable color de indantreno, que los mantenía siempre en su azul oscuro. Los turistas de los países capitalistas, en cambio, vestían tejanos del envidiado azul descolorido. El azul de esta prenda había llegado a representar toda una visión del mundo. Pero da lo mismo qué azul sea –aún no se ha oído a nadie decir que el color de sus jeans no le sienta bien-.

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