Fábula E: La intriga sobre el espiral 99

Un barbero pobre era muy feliz, ya que no tenía de qué preocuparse, y mientras hacía su trabajo sonreía de felicidad. Por otro lado, el rey, su cliente principal, siempre amargado, le preguntaba con envidia acerca del secreto de su bienestar.

–       Siempre estás rebosante, no pareces caminar sobre la tierra, es como si estuvieras volando. Dime ¿cuál es tu secreto?

–       No lo sé majestad –respondió-. Sencillamente soy feliz. Me gano el pan y luego me retiro a descansar. Eso es todo.

El rey intrigado, consultó a su asesor.

–       Me tienes que informar acerca del secreto del barbero, porque él, sin tener nada, es feliz, y yo, teniéndolo todo, me siento desdichado.

–       Bueno, majestad –respondió el asesor-, a mí me parece que estamos hablando del círculo vicioso del 99. Pienso que usted está dentro de él, pero no se ha dado cuenta.

–       Cómo puedes ver eso? Inquirió el rey.

–       Vamos a la casa del barbero, majestad.

Esa noche fueron a donde vivía el barbero y desde el techo descolgaron una bolsa con 99 monedas de oro. Al día siguiente, el barbero amaneció muy molesto; por primera vez en su vida se le había espantado el sueño, pues se la pasó contando las monedas de la bolsa una y otra vez y siempre daban un total de 99. Se revolvió varias veces entre las sábanas, entusiasmado, el corazón le palpitaba, contaba las monedas una y otra vez y encontraba siempre el mismo problema: siempre sumaban 99. Su mente hacía planes sobre cómo hacerle para conseguir una moneda de oro más, sólo que era difícil conseguir ese oro, y como era pobre, tenía que trabajar horas extras, hacer ayunos, un día comer y otro ahorrar, con un ansia loca de completar el número 100. En los días siguientes la preocupación se apoderó de él como una piedra sobre la espalda y el rey se intrigó acerca de ese cambio tan raro en el hombre feliz. Cada día empeoraba la situación del barbero, porque los ayunos lo tenían lento, débil, distraído, hasta que el rey le exigió una explicación:

–       Dime, ¿qué te ha sucedido? ¿Puedo ayudarte? ¿Qué te pasa?

–       Creo que desde hace días me he convertido en víctima del círculo 99 –respondió el barbero tristemente.

–       ¡Vaya, vaya! –dijo el rey, entiendo la razón.

 

Dr. Horacio Jaramillo Loya. Formación de campeones. 2004

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