Fábula Empresarial: El pescador, el mar y la oscuridad

Luna y mar

Había una vez un pescador que todos los días salía a la playa al amanecer para encontrarse a solas con el mar y la noche, antes de que llegara el alba. Una madrugada, caminando por la playa, su pie tropezó con una bolsa llena de piedrecillas que no pudo ver por las sombras que cubrían todo, menos el lento oleaje barriendo la arena entre sus pies.

Amaneció cansado, sin ganas de nada, mirando las sombras saladas de humedad. Sin pensar, abrió la extraña bolsa, sacó una piedra y la aventó a las aguas rumorosas para ver si oía el ruido al hundirse. Pero no pudo escuchar nada, sólo pudo ver los movimientos del mar despierto. Así, aventó una y otra de las piedras de varios tamaños, algunas tan grandes como limones y otras como frijoles. Pero fue inútil, sólo se hacía presente el mar y nada más que el mar.

En eso llegó el primer rayo de luz, justo cuando quedaba en la palma de su mano la última piedra de la bolsa de cuero. De repente sintió curiosidad por observar cómo eran las piedras que había aventado al agua por cerca de una hora. Y casi cae muerto por la impresión: sobre sus manos tenía un diamante del tamaño de un garbanzo…

Lo que pasó después es lo que sucede con todos los seres humanos cuando se tiene una cabeza perturbada. El pescador se maldijo, se insultó por estúpido, se dolió consigo mismo, cayendo de rodillas en la arena gritando que había perdido una fortuna y que jamás perdonaría su locura.

Todos hacemos lo mismo cuando la cabeza está loca de remate, siempre nos fijamos en lo que no tenemos para atormentarnos, en lugar de observar el diamante que todavía brilla entre nuestros cinco dedos.

A eso se llama locura, sufrir por lo que no se tiene, en lugar de alegrarse  por lo que se posee y se conserva.

Dr. Horacio Jaramillo Loya. Formación de Campeones

Churumbela flecha

A los emprendedores nos pasa lo mismo. Cuántas veces nos reprochamos y castigamos por errores que cometimos. Muchos de estos errores, sobre todo cuando nos iniciamos en el mundo de los negocios, los cometemos porque no logramos ver con claridad, tal como le sucedió al pescador. Esa falta de claridad, no es más que falta de experiencia y mientras más experiencia obtenemos, más luz recibimos.

Por tanto, te sugiero que, en un futuro, cuando cometas un error y quieras castigarte recuerda: lo que tienes en tus manos es un gran diamante, a este tipo de diamante lo conocemos como experiencia y mientras más diamantes (experiencia) tengas, más rico serás y este tipo de riqueza es la única que no podrás perderla jamás.

Con cariño,

César Dabián

Twitter: @cesardabian 

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