El emprendimiento: Una solución a la especialización del trabajo

Cuando la humanidad comenzaba a llamarse humanidad era nómada, y, como tal, sólo hacían dos actividades para su sustento: cazar y recolectar. Quienes cazaban daban algo a quienes recolectaban y al revés. La economía era muy simple.

Después llegó la agricultura y cuando el hombre se dio cuenta que podía domesticar plantas y animales hubo un cambio fundamental en la forma en la que la sociedad se organizaba. De repente gracias a este revolucionario descubrimiento las sociedades humanas tenían una fuente de comida más segura: se volvieron sedentarios.

Con la introducción de la agricultura ya no fue necesario que todos cazaran y que todos recolectaran. Unos pocos se podían dedicar a las labores de “granja” y con ello alimentar a muchos más. Gracias a esta bonanza inicial, las sociedades comenzaron a desarrollar otras formas de trabajo como la confección de telas o la construcción y los individuos que se dedicaban a esas labores comenzaron a olvidar como cazar y recolectar. Poco a poco este lento proceso dio lugar a las primeras ciudades.

Las ciudades en ese entonces, y también en nuestros tiempos, son formas de organización especiales que tienen como objetivo proveer a un gran número de personas de bienes y servicios básicos. Hoy en día también es un pequeño grupo de personas el que produce los alimentos para todo el planeta, esto nos permite a algunos dedicarnos a ciertas tareas más especificas y comer relativamente bien sin jamás tener que degollar un cerdo.

Y todo eso es genial. Gracias a que unas personas se dedican al campo y aceptan dinero que los otros ganamos en otras actividades es que hoy en día tenemos tecnología, arte, ropa de diseñador, etc. Aunque, no todo es miel sobre hojuelas.

La especialización del trabajo tiene también problemas serios.

Lo que pasa es que puede haber trabajos altamente especializados y muy bien pagados, al mismo tiempo que son retadores y prestigiosos, como la programación de videojuegos o la cirugía cosmética. Pero muchas personas sufren de tedio en otro tipo de trabajos altamente especializados, como por ejemplo, en líneas de producción en china armando iPhones o (para no ir tan lejos) recibiendo pedidos en una hamburguesería.

Es imposible concebir que en el mundo todos tenemos el trabajo de nuestros sueños ¿Por qué? Quién sabe. Existen muchos factores, entre ellos la demanda de trabajadores para puestos aburridos pues, después de todo, alguien necesita ensamblar esos iPhones ¿no?

La especialización excesiva de los procesos en un puesto de trabajo es deformativa tanto física, como mentalmente. En la Ley Federal del Trabajo, por ejemplo, se citan muchas “enfermedades laborales” que se han podido atribuir a la repetición de ciertas actividades en un puesto de trabajo o a la exposición continua a ciertas condiciones ambientales. ¿Lo más triste? Esas enfermedades tardan años en desarrollarse, años en los que una persona lentamente se expone al riesgo por no poder encontrar una oportunidad laboral más enriquecedora y segura. El aburrimiento crónico es un caso especifico de un malestar mental de un trabajo altamente especializado.

¿La solución? A corto plazo o largo plazo y a gran escala no puedo vislumbrarla. Pero a corto plazo hay muchas opciones.

Emprender debe de ser una cuestión de principios. El emprendedor debe de estar convencido de que hará del mundo un lugar mejor. Pero no podemos negar que tiene su atractivo para todos: dedicar su vida a hacer algo que realmente lo apasiona. Mientras pasas horas frente al mostrador de la empresa que te contrató o te levantas todos los días temprano para llegar a la chamba, alguien más aprovecha tu esfuerzo para construir su propio sueño.

Los grandes empresarios y sus administradores (que no es lo mismo) diseñan sistemas que se beneficien del trabajo especializado y constante de otros individuos para proveer a unos individuos diferentes bienes y servicios. Es un ciclo virtuoso o vicioso, dependiendo de donde estés parado.

¿Por qué no das el salto para convertirte en diseñador de esos sistemas? ¿Qué te detiene? Hoy vivimos en un mundo donde el trabajo de otros es más accesible que nunca.

Digamos que necesitas una página web: ¡Pum! Un template de WordPress como el de este blog. ¿Asesoría fiscal? Una llamada a un despacho de contadores virtual. ¿Quién te produzca algo? ¡Ya ni necesitas invertir en planta! ¡Hay millones de maquiladores a una llamada en Skype de distancias!

La especialización del trabajo de los últimos seis o siete mil años nos ha ayudado a construir nuestro mundo moderno. En este mundo moderno donde ahora todos pueden ser dueños de su propia empresa y jamás tener que especializarse nunca más.

Lic. Juan Esteban Sánchez Rodríguez
Tutor de Negocios en el Centro de Innovación y Liderazgo Emprendedor del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) Campus Hidalgo.
Director General de Galería 24

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